miércoles, 11 de marzo de 2009

Quién soy? En la piel de un personaje genial de la historia.

Soy la última reina de mi gran país, la última de mi dinastia. La herencia de mi padre, el gran general de Alejandro Magno, ha sido dura y pesada... una tarea grandísima, un cometido imposible.

Estoy a punto de morir. Tengo 39 años y he perdido todo. Mi futuro, mi país, mi poder.... y mi amor.

Recuerdo a todos esos hombres, siempre buscando el poder: mi padre, mis hermanos, mis hijos. Y el republicano romano Pompeyo, agotado y huyendo, que buscaba refugio en mi país tras su derrota contra Julio César. Pero mi hermano le cortó la cabeza. Y Julio César, un gran rey romano, con quien me encontré en mi propio palacio real para persuadirle de que tomara partido por mi en mi lucha para obtener el trono. Fue la primera noche que pasamos juntos... Y recuerdo su sobrino nieto y heredero político, Cayo Julio César Octaviano Augusto, el mas poderoso y cruel de todos; el mas resuelto y energico, el triunfador. Siempre era un hombre frío y calculador que nunca podía, podría o podré seducir o embrujar de ningún modo.

Pienso en mi hijo inocente, Cesarión, que ya ha perdido a su padre... Ahora va a quedarse huérfano... Junto con su padre, el sensato Cesár, mi marido, forjamos la unidad política mas fuerte de todo el mundo, casi un imperio. Recuerdo nuestra maravillosa capital en el norte, Roma, donde estuve dos veces junto a Cesarión viviendo en la villa sencilla de su padre, ubicada en una colina cercana al Forum Romanum. Y recuerdo con rencor el pueblo, los mugrientos romanos, que siempre me miraban con desconfianza. Recuerdo, sobre todo, la horrible segunda estancia en Roma, y el desafortunado día de 15 de marzo del año 44, cuando Cesár fue víctima de un asesinato repugnante y cobarde. Asi perdí a mi poderoso marido y aliado, y no podía hacer otra cosa que regresar con mi hijo a mi país.

También aún llevo en mi corazon, los gratos recuerdos del delicioso día en Turquía, cuando vi al general Marco Antonio por primera vez. Me había enterado de que tenía que darle una buena impresión, a pesar de que mi país estaba al borde del colapso económico. Y por eso llegué a nuestra cita navegando con los remos de plata y las velas púrpuras, vestida como Afrodita, la diosa del amor. Por supuesto, él se enamoró de mí.

Recuerdo nuestro primer año feliz y la grandiosa vida de lujo y superabundancia en mi palacio y nuestra grandiosa boda real. Y también cuando dí a luz a nuestros dos niños gemelos, Cleopatra Selene II y Alejandro Helios y, tambien a nuestro hijo mas joven, Ptolomeo Filadelfo.

Mi querido Marco Antonio quería trasladar la capital del imperio a Alejandría y fundar allá una nueva dinastía conmigo. Pero el hostil y desconfiado pueblo romano nunca me había aceptado. En los calles de Roma circulaban rumores increíbles sobre mi; propagando mentiras de brujería, incesto, lujuria y adoración de ídolos animales, hasta que un día Marco Antonio perdió su puesto y el Senado declaró la guerra a mi país.

El ejército de mi valiente Marco Antonio era fiel y numeroso. Pero durante la batalla naval en Actio contra el ejército de Octaviano fuí presa del pánico y huí con toda mi flotilla. Perdimos la batalla. Y además, mi precioso Marco Antonio fue engañado por un falso informe sobre mi muerte. Se suicidó dejándose caer sobre su propia espada. Fue el día mas abominable de mi vida.

Ahora, los planes de Octaviano son tomarme como prisionera y exhibirme en el Forum Romanum durante la tradicional ceremonia llamada Triunfo simbolizando la victoria sobre mi, una enemiga derrotada y humillada.

Ya está, Cleopatra Filopator Nea Thea. Es un hecho consumado... Soy la última reina de mi país, la última de mi dinastia. La herencia de mi padre, el gran general de Alejandro Magno, ha sido dura y pesada...una tarea grandisima, un cometido imposible.

Ahora estoy a punto de morir. Tengo 39 años y he perdido todo. Mi futuro, mi país, mi poder... y mi amor. ¡Marco Antonio, sin ti no puedo vivir!

¡Octaviano, nunca me rindo! ¡Nunca voy a darme por vencida! ¡Nunca me verás llorando como una esclava! ¡No voy a darte esa satisfacción! ¡Y Egipto nunca será una provincia romana! ¡Ven aqui, áspid, y traeme un sueño dulce y eterno!

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Post scriptum, segun Wikipedia:
Antes de fallecer Cleopatra escribió una misiva a Octaviano en la que le comunicaba su deseo de ser enterrada junto a Marco Antonio, y así se hizo. Hasta el día de hoy se desconoce la ubicación de la sepultura, aunque un arqueólogo egipcio la ubica en Tabusisris Magna, a 30 Km. de Alejandría según recientes descubrimientos."

¿Y que pasó con los cuatro niños? Apenas terminada la batalla de Actio, el hijo de Cleopatra y César, Cesarión, fue ejecutado de Octaviano. Despues del regreso a Italia, Octaviano se nombró emperador Augusto. Los tres niños menores, que tuvo Cleopatra con Marco Antonio, fueron criados en Roma.

//Maria

1 comentario:

Nuria de la Torre dijo...

¡Cleopatra justo antes de suicidarse! Pasa revista a su vida: el poder y el amor, el éxito y el fracaso.Parece que Cleopatra nos estuviera hablando desde lo más remoto de la historia. Es un texto conmovedor y precioso. Muchas gracias, Maria.