El tiempo que sigió después a la escena por el desfraz de sirenito no la tengo en la memoria claramente, pero ciertas imagenes y sentimientos quedan pegados en mi. Sin duda que mi deseo de disfrazarme de sirenito se estaba convirtiendo en una nube oscura. Por momentos esto era insoportable para mi. Entonces quería huír y esconderme,- en soledad,- desolado,- abondonado.-Me sentí culpable y totalmente infelíz porque temía tanto también perder el cariño de mi padre. Aunque mis figuras de juego, mis animales peluches y mis muñecas eran mis únicos amigos, yo les fastidiaba y de vez en cuando les pegaba.
Hoy día yo sé que mi madre insistió en llevarme a un psicólogo. A quel tiempo naturalmente no sabía que era un psicólogo. Pero recuerdo lo que me pasó en esa circunstancia. Siempre tuve un gran miedo de ir al doctor. Ya que no sabía lo que pasará conmigo, tenía un rayo de esperanza de recibir una vacuna del psicólogo. Habría sido una oportunidad para soportar valientemente, es decir para no llorar y cosechar alabanzas y cariños.
Pero de esta visita no recuerdo mucho. Me acuerdo vagamente de dos mujeres llevando delantales blancos mirando mis dibujos recién cumplidos.
Lo que yo sé todavía es que en algún momento mi madre se tranquilisó y cambió su comportamiento. De repente no escondió más mis muñecas, al contrario, las ponía a mi disposción. Otros juguetes desapareciéron y me faltaban. - Cuando fuimos a comprar el disfraz para la fiesta, ella me convenció de escoger el traje rojo como una amapola de Scarlett O`Hara.
!No me gustaba en asoluto! -Pero no atreví decirlo y nunca más mencioné el disfraz de sirenito.
El cambio de actitud de mi madre me desconcertó mucho.
¿Y hoy que pienso? Bueno, - hoy soy un hombre bastante contento con la vida. Mi profesión me gusta y en mis horas de descanso me dedico a mis amigos y a la pintura. En cuanto a mis sentimientos no siempre estoy en harmonía, pese a todo no me siento como una victima. Siempre estoy buscando repuestas a las preguntas de nuestra existencia.
Ya que hay psicólogos entre mis amistades frequentemente discutimos varios asuntos, tambien esos de psicología. Con el tiempo comprendí que a mi madre no le falta, ni le faltaba amor por mi, a pesar de su comportamiento tenía carencias. Muchas veces estaba furioso con ella, especialmente durante mi pubertad. Pienso que ella no era capaz de discernir entre sus propias nececidades y las de su hijo, aunque en el fondo quería lo mejor para mi. Naturalmente mi mama vive con las experiencias y las penas de su infancia. Pero seguramente su obseción de tener control y su convicción de que siempre hay razon y consecuencia podria explicarse también de otra manera. Sería que hoy día cultivamos la ilusión de que podremos preverlo y manipularlo todo.
Finalmente queda la pregunta si podremos controlar la vida.
Maja E.
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1 comentario:
Yo estoy de acuerdo con la reflexión que hace el hijo cuando ya es adulto: eso de que su madre no sabía discernir entre sus necesidades y las de su hijo. Me parece muy interesante, además, la idea de que el hijo va más allá del mero suceso de su infancia y se pregunte sobre la posibilidad de controlar la vida, sobre todo la vida de los demás aunque los queramos mucho.
Y es curioso también el miedo que tenía el niño a perder el cariño de su padre. Ese personaje que en la película es tan anodino tiene mucha importancia en la vida de su hijo. Es lógico.
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