

Desde mis ventanas
Desde hace más de treinta años mi marido y yo tenemos una casa de campo en Ljusnedal en Härjedalen. Ljusnedal es una pequeña aldea situada aproximadamente a cinco kilómetros de Funäsdalen que es un pueblo popular por los deportes de invierno. Nos gusta mucho la naturaleza de esta región y vamos allí tan frecuentemente como podemos.
Desde una ventana de nuestra casa, que da al norte, tenemos una vista maravillosa sobre las sierras de Anåfjällen. Frente a estas sierras vemos solamente pinos y abedules y, de lejos, la casa de otra familia. De vez en cuando vemos animales diferentes. A los pajaros pequeños, como paros carboneros y camachuelos, les gusta comer los pelotas de sebo que calgamos fuera de la ventana en el invierno. Es muy divertido estar sentado a la mesa mirando los pajaros que comen. En el verano podemos observar la pareja de papamoscas que hacen su nido en la pajarera que está fijada en uno de los pinos. Vemos también otros animales por la ventana. Las ardillas saltan a menudo por delante así como las liebres. Al fin del invierno podemos ver liebres medio blancas y medio marrones cuando la piel les está cambiando. Este invierno hemos visto algo que no habíamos nunca visto antes, y esto es las huellas de un lince. Los linces son muy tímidos y es raro divisar este animal. Sin embargo, hemos visto tanto zoros como renos por nuestra ventana.
Desde nuestras ventanas en el oeste tenemos otra vista. Podemos solamente ver los equiadores de slálom con unos gemelos pero la vista de las pistas de Funäsdalen es bonita. En estas pistas hemos esquiado muchas veces durante el curso de los años. Ahora preferimos el esquí de fondo.
Las dos fotos fueron sacadas desde nuestras ventanas este mes de enero. /Britt
1 comentario:
O sea que las liebres aquí son blancas por el invierno y marrones por el verano ¡Yo no sabía eso! La naturaleza es milagrosa. Debe ser maravilloso despertarse por la mañana en una casa con esas vistas...
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